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  1. INICIOS DE LA LITERATURA CANARIA    
 
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Literatura popular canaria: Romancero. Cancionero. Refranero

El pueblo canario, con un alto nivel de analfabetismo hasta los primeros años del siglo XX, dejó mucha de su expresión literaria en poemas y romances, que de viva voz se transmitían de generación en generación. Esta facilidad con que todavía algunas personas versifican asuntos de la vida real es admirable. Había costumbre de hacer rimas en las conversaciones y, en las fiestas de los pueblos, parodias, libreas y otras manifestaciones de este estilo.

Las fiestas populares del Archipiélago han servido para transmitir, a través de parodias o libreas, la rica literatura popular canaria. (TB)

Romancero

Fueron las primeras manifestaciones poéticas del Archipiélago. Nos hablan de la cultura y sentimientos del pueblo. Fueron empleados, muchas veces, por los misioneros para su evangelización en las Islas; en este caso contenían la vida y obra de Jesús. Igualmente destacan los dedicados a la Virgen. 

Con la conquista los romances comienzan a experimentar la fusión del sentir canario con las influencias exteriores venidas de puntos de España (Andalucía o el noroeste de la Península), Portugal y América. Las Islas aportaron el paisaje, la insularidad, el mar; y en la memoria colectiva se conservan también los romances procedentes del exterior.
La transformación de los romances procedentes de la Península en Canarias hace que adviertan novedades. Así, algunos incluyen estribillo o responder o, incluso, pueden bailarse, lo que señaló Pérez Vidal como característico del romancero canario.

Audio: Un ejemplo de romance canario

Cancionero

El cancionero popular canario no sólo supone el legado de culturas que arribaron a las Islas y confluyeron en ellas, fundiéndose con la idiosincrasia isleña y originando nuevas composiciones; sino también un medio de comunicación entre los habitantes del Archipiélago que volcaban en estas piezas sus preocupaciones y alegrías.

Esta profunda huella popular se extiende a través de numerosos temas y añaden, además, un carácter utilitario para estas expresiones ya que, según el estudioso Maximiano Trapero, cantos de trabajo o de cuna se suman a los temas amorosos, religiosos o infantiles.

Refranero, Adivinancero y Versificaciones populares

Un capítulo dentro de la literatura de los pueblos lo constituye su refranero. Esas frases cortas que encierran muchos años de vivencias y mucha sabiduría recogida por distintas generaciones.

El refrán, el dicho popular, abarca todos los aspectos de la vida de las gentes y en las conversaciones, su empleo, aclara o abrevia los temas.

Es difícil precisar qué refranes son productos de la gente de estas Islas y cuáles no, dentro del rico refranero español. Conviene tener en cuenta que gran parte de ellos han sido ideados por las personas mejor situadas social y económicamente.

  La cáscara guarda el palo.
La salud no es conocida hasta que es perdida.
Pa´ mala compaña, más vale solo.
 

Los refranes expresan la sabiduría popular «Cuando hay marea, golpe a la lapa.», es decir, actúa cuando aparece la ocasión. (PTEH)

La literatura popular tiene en las adivinanzas una de sus manifestaciones más puramente lúdicas. El entretenimiento, no obstante, viene acompañado de un logrado carácter instructivo. En Canarias, las adivinanzas o adivinas suponen un muestrario de costumbres y sabiduría popular. Ofrecen variados temas: la naturaleza (animales y vegetales), los objetos, el cuerpo humano e incluso de carácter escatológico. En la mayoría prevalece el humor y la doble lectura.

 
Mi madre es tartamuda,
mi padre es cantor,
tengo blanco mi vestido,
amarillo el corazón.
 
    Solución: El huevo
 
¿Qué es algo y nada a la vez?
 
    Solución: El pez

Las versificaciones populares han servido para expresar de forma jocosa lo que ocurría o celebrar algún acontecimiento. La rima y la gracia cumplían la satisfacción y regocijo de los vecinos.

Algunas veces se convertían en verdaderas crónicas periodísticas de los acontecimientos populares hechos en verso. Entre los acontecimientos más frecuentes para versificar, estaban las fiestas religiosas, por ejemplo, los niños y niñas piropeaban, cada día de las novenas del mes de mayo a la Virgen María, recitando loas, lobas, con pequeños poemitas.

Hoy esta costumbre de versificar en la festividad de la Virgen y de los santos, está en desuso, excepto en algunos pueblos de El Hierro y La Palma.

Toda esta literatura puede resultar extraña por la ingenuidad y las expresiones vulgares e incorrectas, pero guardan un sabor de espontaneidad y de participación del pueblo en la cultura.

  Madre del amor hermoso,
para Ti son mis amores
y para Ti son las flores
que nacen en mi jardín.
Recibe mi amor de niña
no teniendo otra riqueza,
yo te ofrezco mi puresa
ofrenda digna de Ti.
 
  3/5