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  2. LA POESÍA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII    
 
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Siglo XVI: primeros poetas y renacimiento

DATOS DE ENMARQUE: Cairasco de Figueroa y Antonio de Viana son los dos primeros grandes nombres de la literatura canaria. Tras ellos, José de Anchieta y Silvestre de Balboa irrumpen no sólo como autores sino como fundadores en Brasil y Cuba, respectivamente, de sus culturas nacionales.

La poesía del barroco está representada por los palmeros Juan Bautista Poggio y Pedro Álvarez de Lugo. También, Fray Marcos Alayón y Fray Andrés de Abreu, considerado el mejor cultivador de la estética barroca en las Islas.

El tema canario y los primeros mitos.

Cairasco se presenta como el autor fundacional de la poesía canaria, que se prolonga con Antonio de Viana. Ambos, desarrollaron la poesía épica renacentista e iniciaron los primeros mitos que han llegado hasta nuestros días. Son los dos primeros grandes nombres de la literatura canaria, autores que trascendieron las Islas y prolongaron en el Archipiélago la literatura de su tiempo. Ambos autores llegaron a ser conocidos por sus coetáneos: Cervantes o Lope de Vega, por ejemplo.

BARTOLOMÉ CAIRASCO DE FIGUEROA (Las Palmas de Gran Canaria, 1538-1610) Sacerdote grancanario y canónigo de la Catedral de Canarias. Su quehacer artístico abarca la poesía, el teatro, la música y la traducción. Su obra más importante es Templo Militante, trivmphos de virtudes, festividades y vidas de Santos, enorme poema  de casi 120.000 versos que comprende cuatro tomos y supone la historia de todos los santos y solemnidades religiosas que entre los cristianos se celebran en el año. Fue, además, la única obra que alcanzó publicar en vida. Emplea los metros italianos con clara influencia de los italianos T. Tassio y Ariosto.

Busto de Bartolomé Cairasco. Poeta y músico muy elogiado del siglo XVI. Las Palmas de Gran Canaria, junto al Gabinete Literario.

Con Templo Militante nace el mar mitológico que llegará a Tomás Morales. En el mar de Cairasco conviven los dioses y mitos paganos con los religiosos. Por momentos se deslinda del tema central para ofrecernos otros que enraízan con la tradición canaria: la aparición de la Virgen de Candelaria o la selva y las musas de Doramas.

El resto de su obra poética la comprenden los siguientes títulos: Esdrujúlea de varios elogios y canciones de alabanza de divinos sujetos (no completamente en esdrújulos, pese al título) y Vita Christi, con doce cantos.

El teatro de Cairasco alcanza su máximo esplendor con la Comedia del Recibimiento de 1582. Escrita precisamente con motivo del recibimiento ese año del obispo Fernando de Rueda, contiene la primera enunciación a la selva de Doramas, que viene a convertirse en una de las representaciones de la tradición mítica de las Islas.

En al campo de la traducción es celebrada su labor con la Jerusalén libertada de Torcuato Tasso, que titula Goffredo Famoso, en la que incluye 44 octavas reales en honor de las Islas Canarias.

La figura de Cairasco fue valorada por su coetáneos (Verbi gratia, Lope de Vega en Laurel de Apolo y Cervantes en La Galatea) sobre todo por su condición de ‘poeta de los esdrújulos’.

ANTONIO DE VIANA (La Laguna, Tenerife, 1578 – Sevilla, 1650?) La biografía de Viana, hasta donde podemos saber, está marcada por los numerosos viajes a Sevilla y su estancia en Gran Canaria. El oficio de médico lo llevó varias veces de la ciudad hispalense a Tenerife y viceversa. Marchó definitivamente a Sevilla en 1634.

La obra literaria de Viana está compuesta exclusivamente por un título, Antigüedades de las Islas Afortunadas de la Gran Canaria, Conquista de Tenerife y aparescimiento de la ymagen de Candelaria, también conocido como Antigüedades de las Islas Afortunadas, Poema de Viana o Conquista de Tenerife. Reúne en ella la historia, la leyenda y la invención.

Hay que tener en cuenta algunos aspectos que circundan la creación del poema para justificar la calidad desacorde que presenta por momentos. Se trata de una obra de encargo (a petición de Juan de Guerra Ayala) que el autor culminó a la temprana edad de veinticuatro años. Obra magna, sin embargo, para tratarse de un poema de juventud, nos encontramos ante el continuador de la vereda mítica iniciada por Cairasco. Ambos autores se conocieron en Gran Canaria y cultivaron una amistad que se vio reflejada en sendas dedicatorias. En el segundo canto del Poema, Viana alude a la Selva de Doramas y Cairasco corresponde al poeta lagunero con la inclusión de uno de sus sonetos al comienzo de Templo Militante.

Tanto se estima el bien cuanto es más caro y así lo que se adquieren en la guerra  entre peligros, daños, males, pérdidas, de más de ser honrosos, son preciados; estando, pues, el bravo rey Bencomo  solícito, ocupado, apercibiendo  las cosas necesarias de la guerra, viendo emplear el tiempo a sus soldados, unos labrando de rollizos troncos de fuertes acebuches gruesas mazas, grandes bastones de pesadas porras, otros tostando y aguzando dardos de fina tea y resinosos pinos, otros limpiando filos cortadores  de montantes, espadas, lanzas, picas despojos que a su costa en buena guerra ha ganado a los fuertes españoles.

[Del Canto XIV de Antigüedades de las Islas Afortunadas]

Los versos de Viana rebosan amor a su tierra y a la raza guanche, ponderadamente en ocasiones. Exalta la virtud y belleza de la cultura guanche sin despreciar por ello la condición de los conquistadores. El Poema está compuesto por dieciséis cantos y se centra temáticamente en la Conquista de Tenerife, capitaneada por Fernández de Lugo. Le contrarresta en poder la figura del mencey Bencomo, líder de la resistencia isleña. Los campos de batalla se localizan en La Matanza, Acentejo y La Laguna y paralela a la acción bélica se desarrolla el asunto amoroso de tres parejas: Dácil y el capitán Castillo, Rosalba y Guitón y Guacimara y Ruimán.

En la obra se pueden juzgar dos aspectos: el mérito literario y los datos históricos que aporta. Muestra precisamente de la condición de su autor, que no llega a ser completamente historiador ni poeta. No obstante, la calidad de su obra fue valorada por Lope de Vega (a quien conoció en Sevilla) que supo extraer del poema los asuntos de mayor carga dramática para adaptarlos a la escena. De ese modo, la aparición de la Virgen de Candelaria y los amores entre la princesa Dácil y el capitán Castillo centran la acción de la pieza Los guanches de Tenerife.

Si Cairasco emprende con Doramas el mito canario en el espacio natural, Viana consolida con Dácil el nacimiento de la tradición mítica de la literatura canaria en el espacio del ser. Continuas lecturas del mito de Dácil harán referencia tanto a la exaltación aborigen como al debate de la identidad canaria, que tiene en el mestizaje uno de sus puntos clave junto a la insularidad.

Canarias y América.

José de Anchieta en Brasil y Silvestre de Balboa en Cuba son dos personalidades, nacidas en Canarias, que contribuyeron decididamente en la fundación de la cultura en ambas naciones.

JOSÉ DE ANCHIETA (La Laguna, Tenerife, 1534 – Brasil, 1597) La creación literaria de José de Anchieta comprende la poesía, el teatro y la prosa. Además, destaca su importantísima labor en el campo de la lingüística, amén de la acción docente y humanitaria que llevó a cabo en tierras del Brasil, donde es considerado uno de los fundadores de esta nación.

Cuadro del José de Anchieta realizado por Domingo de Quintana. Su creación literaria comprende no sólo la poesía, sino también el teatro y la prosa. (MHT)  

Ingresó en la Compañía de Jesús siendo un adolescente y en 1553 marcha a Brasil como misionero. De su vivencia e interés por la cultura autóctona nace un listado de obras de incalculable valor para el conocimiento de la realidad social y cultural del pueblo brasileño en estos inicios. Fundamentalmente en el campo de la lingüística destaca Arte de gramática de lingua mais usada na costa do Brasil (1595), que supone el primer trabajo de atención y descripción sobre la lengua tupí. Sumamos a esta obra, otras de diversos temas como Breve información de Brasil, Información de los matrimonios de los indios, Catálogos, Profesión religiosa de Anchieta (escrita en latín) y sus Cartas.

De su producción estrictamente literaria destaca en el campo de la poesía De Gentis Mendi y Poema a la Virgen, además de otras piezas poéticas escritas en latín, castellano, portugués y tupí también en honor de la Virgen, los santos y los mártires.

También se sirvió el Padre Anchieta del teatro para desarrollar su faceta evangelizadora en tierras brasileñas. Su interés por el teatro no sólo lo llevó a la escritura de Autos sino a la misma acción de dirigirlos y montarlos. Destacan de su producción teatral los recebimientos, tales como Recibimiento del P. Marçal Beliarte, Recibimiento del P. Bartolomeu Simões Pereira o Recibimiento del P. Marcos Da Costa.

Como muestra del valor del mestizaje, que él mismo representa como evangelizador llegado de Europa, en su teatro conviven las lenguas portuguesa, tupí y castellana y en el desarrollo de la acción las culturas cristiana e indígena dan a conocer su idiosincrasia, poniendo de manifiesto el interés por la humanidad que persigue el autor, cuya obra al servicio de su dogma no entorpece la belleza y alcance de su calidad literaria aunque su figura religiosa logre mayor preponderancia que la literaria.

Silvestre de Balboa, natural de Gran Canaria, es considerado como el autor del texto fundacional de la literatura cubana, gracias a su obra, ‘Espejo de paciencia’.

SILVESTRE DE BALBOA (Las Palmas de Gran Canaria, 1563 – Cuba, entre 1644-1649) La biografía de Silvestre de Balboa podemos esbozarla brevemente sirviéndonos de escasos datos procedentes de documentos y archivos públicos como el acta bautismal o, en el mayor de los casos, aquéllos en los que aparece como testigo debido a su oficio de escribano en la Villa de Puerto Príncipe. Sabemos que marcha a Cuba entre 1595 y 1503. En la Isla escribe la obra por la que es reconocido como el autor del texto fundacional de la literatura cubana, Espejo de paciencia. En él se relata un hecho histórico: el secuestro del obispo de Cuba, Don Juan de las Cabezas Altamirano, a manos del corsario francés Gilberto Girón en 1604 y de cómo es liberado por un grupo de habitantes liderados por Gregorio Ramos que, además, se hace con la cabeza del vil secuestrador gracias a la intervención de uno de los esclavos, el etíope Salvador Golomon.

La obra se divide en dos breves cantos que ya contienen elementos característicos de la emergente literatura de la Isla en la que residen los aspectos propios de la épica renacentista con los añadidos novedosos provenientes de la naturaleza y el hombre criollo, su expresión y su paisaje, el conjunto multirracial y la lucha reunida contra el enemigo.

La obra fue descubierta por José Antonio Echeverría entre los archivos de la Real Sociedad Patriótica de La Habana en 1838, quien la incluyó junto a un artículo publicado ese mismo año en la revista El Plantel. El texto había permanecido oculto hasta entonces.

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