Buscar
Búsqueda avanzada
  8. LA POESÍA MODERNISTA DEL SIGLO XX (HASTA LOS AÑOS TREINTA)    
 
    Índice de contenidos
    Temas relacionados
    Enmarque del tema
    Complementos
    Material multimedia
      Imágenes
      Videos
      Animaciones
 
    Léxico
    Artículos de ampliación
    Aportaciones externas
    Notas eruditas
    Orientaciones y debate
    Bibliografía
  Versión para imprimir Escuchar artículo Metadata Patrocinadores Aumentar letra Disminuir letra  


Poetas modernistas: Tenerife

Manuel Verdugo (Filipinas, 1878 – Tenerife, 1951) Militar de profesión, fijó su residencia definitivamente en la ciudad de La Laguna en 1908. Publicó poemas en los principales medios de Tenerife y está considerado uno de los grandes representantes de la poesía modernista en la isla. De su producción destaca el primer poemario Hojas de 1922; su primer trabajo de madurez, Estelas y Huellas en el páramo de 1945. En este último añade poemas de tema indigenista, mostrando su particular visión de la conquista, destacando la figura de la princesa Dácil, a quien considera símbolo del mestizaje de las dos razas.

El resto de su producción abarca la prosa y el teatro, especialmente el publicado en la revista Castalia.

Audio: Estelas - Manuel Verdugo

Luis Rodríguez Figueroa (Puerto de la Cruz, Tenerife, 1875? - 1936) Fundador de la revista Castalia, cuyos siete meses de existencia la sitúan en un puesto privilegiado en la historia del modernismo de las Islas. Licenciado en Derecho, colaboró en varios periódicos como Herspérides, La prensa o La Tarde. Su intensa actividad política se vio reflejada en los numerosos artículos que vieron la luz bajo el pseudónimo Guillón Barrús. Autor de la célebre novela El cacique (1901), fue un destacado poeta cuya obra osciló del romanticismo al modernismo con títulos como Preludios (1898), Venus adorata (1902), El Mencey de Arautápala (1919) y Nazir (1925).

Francisco Izquierdo (La Laguna, Tenerife, 1886 – La Habana, Cuba, 1971) Autor de dos libros de poemas que lo integran en la veta modernista: Alta plática (1915), con prólogo de Manuel Verdugo, y Medallas (1925). Publicó sus primeros poemas en el periódico Diario de Tenerife y marchó a Cuba en 1916, donde permaneció veinte años trabajando como redactor en Diario de la Marina. En 1936 regresa a Tenerife y de entonces son los poemas aparecidos en La Tarde. No obstante, marchó definitivamente a Cuba donde falleció en 1971.

Pese a su prematura muerte, Ismael Domínguez logró hacerse un hueco en la poesía canaria. Portada dedicada al poeta en el número 52 de la revista La Página.

Ismael Domínguez (Tacoronte, Tenerife, 1900 - 1931) La intensa actividad de Ismael Domínguez se vio interrumpida por una enfermedad que acabó con su vida a la temprana edad de treinta años. Sin embargo, logró afianzar una obra poética que, aun no siendo publicada en libro, vio la luz en diversas publicaciones como Hespérides, El Progreso, La Mañana o ABC. Domínguez fundó y dirigió la revista Letras (1922) y fue incluido en la célebre Antología de la poesía canaria de Pérez Minik, quien hacía referencia en ella a la melancolía característica de la poesía de nuestro autor.

Pedro Bethencourt Padilla (Agulo, La Gomera, 1894 – La Habana, Cuba, 1985) Estudió Medicina en Madrid y tras varios viajes por Europa y Cuba, fija su residencia definitivamente en la isla americana. Autor de tres libros de poemas: Salterio (1920), Vida plena (1934) y La piedra viva (existen dudas acerca de su publicación). Su poesía se caracteriza por una profunda visión religiosa y humanitaria y una expresión pura, ausente de retórica.

Audio: Canción Primaveral, (Salterio) – Pedro Bethencourt Padilla

Domingo J. Manrique (Fuerteventura, 1869 – Madrid, 1934) Su producción poética apareció en varias publicaciones de la época (Castalia, Hespérides) y finalmente compilada en el volumen El Mencey de Abona, de 1919. Fue director del semanario Siglo XX y catedrático de Caligrafía. Fijó su residencia en Madrid, donde falleció en 1934.

José Hernández Amador (La Laguna, Tenerife, 1877 - 1950) Autor de un único libro de poemas, Nieves (1907), que incluye celebrados sonetos como San Diego del Monte, Las folías o La exaltación de la copla y el poema Teiba, inspirada en la conocida leyenda y adaptada en romances. Colaboró en prensa y ocupó cátedra de Historia en la escuela de Comercio de la capital tinerfeña.

Pedro Pinto De La Rosa (La Laguna, Tenerife, 1897 – Santa Cruz de Tenerife, 1947) Licenciado en Derecho, ejerció la docencia en la Universidad de La Laguna. Ocupó diversos cargos en los principales centros de la intelectualidad tinerfeña: Presidente del Ateneo de La Laguna y Presidente de la Sección de Literatura del Círculo de Bellas Artes santacrucero. Fundó y dirigió la revista Mensaje, que vio la luz en veinte entregas. Autor de tres poemarios: El poema de las rocas (1920), Arca de sándalo (1928) y Mar mío (1945). Padre del escritor Carlos Pinto Grote y abuelo de los también poetas Carlos E. Pinto y María Pinto.

Luis Álvares Cruz (La Laguna, 1904 - 1971) Su amplia producción poética abarca los siguientes títulos: Senderos (1927), Mi vaso pequeños (1930), Alamares (1932), Rincón de provincia (1946), Ecos (1949), Poemas de la isla (1959) e Isla (1971, publicado en 1975). Su poesía evoluciona del regionalismo al modernismo. Sus primeros poemas aparecen en La Prensa y se dedicó profesionalmente al periodismo. Ganó varios premios literarios y presidió el Ateneo de La Laguna y el Instituto de Estudios Canarios.

  4/5