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EL CAMINO HISTÓRICO DE CANDELARIA

El Camino Histórico de Candelaria, Bien de Interés Cultural,

La declaración se refiere a cinco tramos del antiguo camino de Nª Sª de Candelaria, que, saliendo de La Laguna por el Camino de San Francisco de Paula, a través de Los Baldíos y Llano del Moro, se dirigía como primer gran hito en la ruta a la Iglesia de Nª Sª del Rosario, para proseguir a través de los pagos de Barranco Hondo e Igueste de Candelaria hasta la villa mariana. Este camino es ya citado en los documentos de repartimiento de tierras efectuados por el Adelantado Fernández de Lugo tras la conquista. En el texto del fraile Alonso de Espinosa, referido a los milagros de la Virgen de Candelaria, se alude a la apertura del camino en la segunda década del siglo XVI, a la vez que se indica que hacia 1534 estaba ya construida la ermita de Nª Sª del Rosario, como lugar de descanso de los romeros que iban en peregrinación.

Se trata, por tanto, de uno de los caminos más antiguos de la isla y, posiblemente, uno de los de mayor valor patrimonial, atendiendo a su antigüedad, así como a las circunstancias históricas, religiosas e ideológicas que rodean su devenir, sin olvidar los valores etnográficos derivados de la factura constructiva de los caminos tradicionales (delimitados por muros de piedra seca, con firme empedrado en los sectores de mayor dificultad y adaptación a la morfología del terreno) y de las edificaciones que se disponen en sus márgenes en el ámbito de Pasacola, cuyos vínculos con el camino son evidentes. El nacimiento de este reducido caserío es inducido por la existencia de la ruta histórica y la facilidad de comunicación de sus habitantes con el núcleo de Igueste. La presencia de fértiles tierras en este lomo delimitado por barrancos de cierta profundidad y con un extraordinario dominio visual sobre la costa del Valle de Güímar, contribuyó al asentamiento humano.

Además, la inclusión del caserío de La Jiménez, un enclave tradicional en la delimitación del camino, obedece a los evidentes vínculos entre ambos; ya que la génesis de aquel –al igual que ocurre con el caso de Pasacola- responde a su ubicación junto a uno de los caminos históricos más importantes de la isla, desde los primeros instantes de la conquista, que conectaba con la capital. Por él circularon peregrinos, movidos por motivaciones religiosas, así como productos agrarios y mercancías diversas, generándose un flujo de intercambios que propiciaría el asentamiento humano en los sectores más munificentes, provistos de recursos hídricos y tierras fértiles. La Jiménez, como la totalidad del enclave de Igueste de Candelaria, o Barranco Hondo, crece al amparo del tráfico existente en esta ruta. Se pretende mediante esta protección frenar el proceso de degradación y transformación que ha venido experimentando en los últimos años este enclave con manifestaciones muy interesantes de la arquitectura tradicional rural, que han de ser preservadas.

Con carácter general, se estima que los valores patrimoniales señalados justifican sobradamente la necesidad de protección del camino, a lo que se une el buen estado de conservación de los tramos indicados, preservándose, igualmente, el entorno seminatural circundante, que se ha mantenido al margen de los procesos urbanísticos y en el que predominan los abancalamientos tradicionales del terreno. Asimismo, ha de considerarse las posibilidades de puesta en valor de este recurso patrimonial, con intervenciones de restauración allí donde fuera necesario, además de la posibilidad de potenciar su uso durante las dos grandes peregrinaciones anuales a Candelaria, eliminado los riesgos de las vías comúnmente usadas e insertando en ellas programas de interpretación de sus valores naturales y culturales.

El ámbito de protección está constituido por un camino de largo recorrido, caracterizado por su gran valor histórico y etnográfico, que se corresponde con los tramos mejor conservados de la antigua vía que conectaba ya la capital insular –La Laguna- con el núcleo costero de Candelaria en el siglo XVI. Desde estas fechas tan tempranas se configuró como una ruta de peregrinación anual asociada a un fenómeno de devoción religiosa, vinculado a la Virgen de Candelaria y su santuario, profundamente arraigado en la isla y que ha pervivido hasta la actualidad.

Gobierno de Canarias,  Declaración del Camino Histórico de Candelaria como Bien de Interés Cultural. 27 Noviembre de 2008



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