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ANTROPÓLOGOS PARTIDARIOS DE QUE LOS CANARIOS PROCEDEN DEL CROMAGNON EUROPEO

(J.J. JIMÉMENEZ, 2012)

Ph. Barker-Webb; Sabin Berthelot; Paul Broca; Armand de Quatrefages y Théodore Ernest Hamy. La existencia de poblaciones rubias en las zonas norteafricanas coincidiendo con los enclaves arqueológicos donde habían comenzado a descubrirse inscripciones rupestres alfabéticas emparentadas con la lengua Líbica llevó a Louis Faidherbe a estimar que estos grupos humanos procedían del norte de Europa, que eran celtas y habían construido los dólmenes que se encontraban por toda la antigua Libya. Poco tiempo después Charles Tissot daba cuenta del descubrimiento de restos megalíticos en Marruecos. El hallazgo de dólmenes, menhires, túmulos y cromlechs estaría demostrando que eran obra de pueblos celtas que se habrían desplazado desde el norte de Europa hacia el sur atravesando la península Ibérica y el estrecho de Gibraltar para llegar al norte de África. Fue Franz von Loeher quien revitalizó y relanzó la presencia germana en el archipiélago al proponer su poblamiento por los vándalos en el siglo V. El planteamiento de Loeher arranca de los paralelismos etnológicos que encuentra entre las etnias de Canarias y las descripciones de los germanos que realizara el historiador latino Tácito. Por tanto, ante el ímpetu de las teorías de los científicos franceses, comienzan también a destacarse las propuestas de los antropólogos físicos alemanes a fines del siglo XIX. Para investigadores como Hans Meyer y Felix von Luschan el Cro-Magnon era una raza pre-aria; o sea, el sustrato poblacional sobre el que se asentaron posteriormente los arios. Esta raza de raigambre germana habría llegado más adelante a África y a Canarias. Por su parte, a inicios del XX, Fritz Paudler consideró que la raza de Cro-Magnon había alcanzado una gran dispersión en Europa y en el norte de África, donde englobaba a Canarias. Esta raza era rubia y de ojos azules, o al menos contaba con cabellos y ojos claros como rasgos más característicos de los cromañones. Y, desde su punto de vista, se constituía como el prototipo de la raza aria. Esta filiación ancestral interesó a un Eugen Fischer entregado a la búsqueda de los ascendientes raciales alemanes. Interés inusitado que le llevó, incluso, a identificar a la raza de Cro-Magnon en grupos de individuos vivos cuyos rasgos definían a la propia raza aria. Con esta metodología determinó la pervivencia de fisonomías propiamente arias en la población canaria de su época sobre la que deseó investigar con interés. Dominik Josef Wölfel, especialista en múltiples disciplinas, siguiendo la corriente histórico-cultura, sostuvo que los indígenas canarios eran un reducto superviviente de la raza Cro-Magnon europea, a la que emparentaba con el prototipo de la raza aria, tipificada una vez más como portadora de cabello rubio y ojos azules. Pero también secundó la llegada al archipiélago Canario de un tipo mediterranoide que, a fines del siglo XIX, ya había sido relacionado con la raza denominada indogermana o indoeuropea. Serían otros dos antropólogos físicos ulteriores quienes acabarían con la ligazón directa que se había trazado entre el Cro-Magnon y los indígenas de Canarias. En primer lugar Miquel Fusté, al relacionarlos con el tipo Mechta-Afalou y, por ende, con la cultura Iberomauritana; en segundo lugar Ilse Schwidetzky, que aunque sostuvo también la relación con el Mechta-Afalou, insistió en una adscripción cultural neolítica. No obstante, ambos investigadores admitieron que la población canaria prehispánica era caucasoide o blanca y, consiguientemente, europea. Gregorio Chil y Naranjo sostuvo la existencia de una Edad de la Piedra en Canarias cuyos habitantes pertenecían a la raza de Cro-Magnon de la Época del Dolmen, mientras en otros pasajes de su obra plantea la existencia de dos razas oriundas del norte de África. Luis Millares Cubas relacionó a las poblaciones indígenas canarias con la raza Cro-Magnon francesa y las altas culturas europeas, silenciando el aporte africano.

Fuente: Jiménez González. J.J. (2012). «La rivalidad franco-alemana, en el poblamiento de Canarias y el norte de África». Museo de la Naturaleza y el Hombre de Tenerife.



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